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Bolsonaro gana terreno entre los más pobres con entrega de cheque de 110 dólares

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Foto de EFE

El cheque de 110 dólares que el Gobierno brasileño distribuye a trabajadores informales ha contribuido para que Jair Bolsonaro aumente su aprobación

 

El cheque de 110 dólares que el Gobierno brasileño distribuye a trabajadores informales ha contribuido para que Jair Bolsonaro aumente su base electoral en capas empobrecidas del país, a pesar del desgaste de la imagen del mandatario por su gestión del COVID-19.

Las últimas encuestas sobre la popularidad de Bolsonaro, un gobernante escéptico sobre la gravedad del coronavirus, revelan un cambio en su base de apoyo en Brasil, uno de los países más afectados por el patógeno al registrar casi 331 mil contagios y 21 mil muertos.

Aunque haya llegado a considerar al COVID-19 una “gripecita” y haya incentivado aglomeraciones en contra de las indicaciones de las autoridades sanitarias, el presidente aún mantiene cerca de un tercio del electorado favorable, según las últimas encuestas.

Dentro de ese porcentaje figuran los más fieles e inamovibles, cerca de un 15 por ciento, mientras el resto lo conforman una base más volátil en la que sorprende un aumento de aprobaciones en el noreste de Brasil, una de las regiones más empobrecidas del país.

Allí, reducto histórico del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) y donde Bolsonaro fue derrotado en la segunda vuelta de las elecciones de 2018 por Fernando Haddad (PT) por casi el 70 por ciento de los votos, el conocido como “coronavoucher” ha calado.

Los 600 reales de auxilio (unos 110 dólares al cambio actual) cautivaron a una parte de informales, pero también la defensa férrea del gobernante al regreso al trabajo y al fin de las cuarentenas decretadas por Gobiernos locales y regionales.

Y todo ello a pesar de la dificultad logística de distribuir los “coronavoucher” entre unos 50 millones de brasileños, quienes, según ha alertado el mandatario, pueden comenzar a morir de “hambre y desespero” si el confinamiento se alarga.

Brasil es uno de los países más desiguales del mundo y cuenta con la mitad de sus 210 millones de habitantes con una renta menor de 250 dólares mensuales.

Bolsonaro
En Recife, la capital del estado de Pernambuco y la segunda mayor ciudad del noreste, el presidente Bolsonaro ganó simpatizantes, en su mayoría personas desesperadas que dependen del auxilio brindado por el Gobierno o sobreviven de la informalidad ahora aporreada por las medidas de confinamiento.

El albañil afrobrasileño Antonio Carlos Nascimento, de 48 años, comentó que para quien vive del día a día el auxilio “alivia” parte de las necesidades y que Bolsonaro, a pesar de que “dice muchas cosas equivocadas”, está actuando “correctamente” porque muchas personas “abrieron un negocio y no pueden funcionar desde que comenzó esta pandemia”.

“¿Cómo van a sobrevivir con el comercio cerrado?, por eso estoy de acuerdo plenamente con las cosas que él hace y en ese sentido estoy de acuerdo con él entrecomillas”, destacó Nascimento.

Para Mario Belarmino de Oliveira, de 65 años, quien fabrica sandalias y las vende como ambulante, el auxilio llegó en “enhorabuena” y la reapertura del comercio propuesta por Bolsonaro se puede dar con condiciones de “higienización” y el “uso de las mascarillas correctamente”.

“Esta enfermedad no es un juego, es algo serio, solamente lo sabe quien perdió un pariente querido por causa de ella. Pero las personas dicen que Bolsonaro es un loco y él no está loco, él sabe lo que está diciendo. Nuestro país está entrando en crisis y hasta que nos recuperemos de esta crisis hay muchos años adelante”, dijo.

Según el pescador artesanal Eduardo Nunes de Souza, de 49 años, el Gobierno acertó al beneficiar con el auxilio a los pescadores que no reciben el seguro de desempleo por la temporada baja de la langosta, que es el segmento amparado por ese subsidio.

“No todos pescamos langosta. Los que pescan mariscos, pescados, pez aguja y también algunos que pescan langosta, pero que no tienen los documentos, recibieron este dinero”, opinó Nunes de Souza, quien elogió la actitud del presidente.

Los números
La última encuesta del Instituto MDA y la Confederación Nacional de Transportes (CNT) pone en evidencia que el rechazo a la gestión de Bolsonaro se disparó del 31 por ciento de la población brasileña registrado en enero al 43 por ciento este mes.

No obstante, la aprobación del mandatario se mantiene prácticamente intacta, pues los brasileños que clasifican de “buena” u “óptima” su Administración pasaron de representar el 34.5 por ciento al 32 por ciento en el mismo período.

Según los especialistas, Bolsonaro ha compensado la caída de respaldo entre ciudadanos con mayor renta y escolaridad por nuevos apoyos de electores que solo cursaron la escuela fundamental y tienen una renta menor.

“Bolsonaro perdió a los electores de alta renta y escolaridad debido a su posición en el combate a la pandemia” y prueba de ello son las “caceroladas espontáneas” que ocurrieron al inicio de la pandemia “en los barrios de clase media y alta del país, quienes lo votaron masivamente”, recordó el politólogo Alberto Almeida.

Estas mismas conclusiones fueron ratificadas por una reciente encuesta elaborada por Vox Populi y encargada por el PT, el partido del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Los datos de este último estudio, divulgados por la revista Veja, muestran que, en el noreste del país, el apoyo al mandatario brasileño creció 15 puntos porcentuales entre diciembre de 2019 y abril de 2020, cuando la aprobación del Gobierno saltó del 12 por ciento al 27 por ciento.

Entre los electores de baja renta, los porcentajes se dispararon del 16 por ciento al 34 por ciento, mientras que, entre las personas con formación hasta la educación fundamental, el presidente pasó a ser aprobado por el 42 por ciento (en diciembre era 18 por ciento).

De acuerdo con Almeida, el “coronavoucher” fue decisivo para que el líder de la ultraderecha ganara simpatías entre la población más pobre de Brasil porque muchas de las familias que antes de la llegada del COVID-19 se beneficiaban de una media de 200 reales mensuales (unos 35 dólares) a través del programa de Bolsa de Familia, vieron cómo sus ingresos “se triplicaban cada mes”.

Sin embargo, según el especialista, hay una “gran probabilidad” de que estas personas “cambien su evaluación en relación al Gobierno de Bolsonaro” una vez acabe la vigencia de este auxilio.

 

Con información de EFE

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