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El trienio más sangriento de la historia

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Foto: FM105

Más de 150 muertes; cuerpos mutilados, ‘encobijados’, cadáveres tirados en las calles, persecuciones, ‘levantones’ a toda hora y víctimas inocentes, fueron escenas de terror vividas por los guaymenses

 

(Especial)

 

16 de septiembre de 2015 – 16 de septiembre de 2018, un trienio que está marcado como el más sangriento en la historia de Guaymas, con 152 asesinatos, según cifras oficiales y cerca de un millar de desapariciones forzadas, algo sin precedentes.

 

Sin embargo, cabe mencionar que esas cifras oficiales, de por si escandalosas, no toman en cuenta las decenas de asesinatos ocurridos en las comunidades yaquis de Vícam y Pótam y tampoco, restos  hallados, también en decenas, en lugares como el Cañón del Nacapule, en San Carlos y El Carricito, al sur de Guaymas, entre más puntos.

 

Cuerpos mutilados dejados en pleno centro de la ciudad y hasta en la misma Comandancia de Policía y Tránsito; ‘encobijados’, cuerpos tirados en las calles, persecuciones, ‘levantones’ a toda hora, fueron escenas de terror vividas por los guaymenses.

 

INICIA LA TRÁGICA HISTORIA

 

A cinco horas de haber asumido la presidencia municipal Lorenzo de Cima, se registró la primera ejecución de un hombre en la calzada Agustín García López y cuatro días después otro ataque armado resultó en la muerte de dos jóvenes, a unos cuantos metros de las instalaciones de Bellas Artes, hechos que marcarían los tres años siguientes de violencia y de ríos de sangre corriendo por las distintas calles y avenidas de la ciudad.

 

A partir del 16 de septiembre y al cierre de ese mismo mes, se registraron tres homicidios; en octubre, uno; noviembre, dos y diciembre otras tres ejecuciones; así cerró el 2015, con 9 muertes dejadas por la violencia.

 

La sangrienta historia se escribía y en 2016, la cifra de homicidios dolosos  alcanzó la cifra de 35, entre hombres y mujeres. “Es entre ellos”, decía el presidente.

 

 

El desglose es el siguiente: enero, dos muertes; febrero, uno; marzo, abril y mayo, dos asesinatos por mes; en junio, tres y julio, fue el mes más violento de ese 2016, con 8 muertes; siguió agosto con 6, septiembre con 5; octubre no se registraron homicidios, según las cifras oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado; noviembre, tres y diciembre, uno.

 

GUAYMAS DE LUTO

 

 

2016, un año terrible que puso a los guaymenses de luto. La mañana del 15 de septiembre, Marcela Chávez Alfonso, nieta del extinto jugador y manager de béisbol, Julio Alfonso Alfonso, tuvo que ir al banco, a la sucursal de Santander ubicada en la calzada Agustín García López, al norte de la ciudad.

 

Madre de dos hijas, casada y originaria del puerto, la mujer de 32 años perdió la vida durante un tiroteo afuera del banco, cuando unos hombres encapuchados llegaron para asaltar un camión de valores y dispararon al menos en 130 ocasiones con armas de alto poder.

 

Las balas rompieron cristales e impactaron también a otros clientes y a los custodios. Marcela evitó que su pequeña hija de dos años perdiera la vida por los impactos de la bala, cubriéndola con su cuerpo. Ella, fue trasladada al Hospital General, pero falleció minutos más tarde.

 

Hombres y mujeres alzaron su voz exigiendo justicia, marchas de personas pidiendo la paz se dieron por la principal avenida del puerto, la Serdán y, el alcalde, callaba. La seguridad de los ciudadanos se le escurría por las manos.

 

Ya no era “entre ellos”, un hecho delictivo dejaba el dolor profundo de una víctima inocente y a dos niñas sin su madre.

 

Llegó el 2017 y la violencia se desbordó, dejando como resultado a 64 personas sin vida por las diferentes colonias y sectores de Guaymas, incluyendo el valle.

El mes de enero inició con 4 los números de muertes violentas; febrero, uno; marzo, tres; abril, 7; mayo, 6; junio, 2; julio, 3; agosto registró 11 asesinatos; septiembre, cero; octubre, 4 y llegó noviembre, para dejar sangre regada por doquier con 18 homicidios.

 

Diciembre, con 6 asesinatos, dio el cerrojazo de un año que rompió cualquier expectativa y que llevó a Guaymas a ubicarse en el tercer lugar de los municipios de Sonora con mayor número de muertes, con una administración municipal exhibida por la total carencia de la mínima estrategia de seguridad.

 

OTRA VÍCTIMA INOCENTE

 

 

El 2017 otra mujer muere, víctima inocente. A menos de un años del homicidio que enlutó a todos, Rosa María Álvarez Alvarado, de 26 años de edad, fue hallada por su hermana en el interior del domicilio marcado con el número 68 de la calle San Francisco Javier, del fraccionamiento Misioneros, en Guaymas Norte.

 

El hallazgo se realizó a las 9:12 horas del lunes 28 de agosto. Rosita estaba tirada en el piso de su recamara, a un costado de la cama, que tenía manchas de sangre.

 

El 30 de agosto de 2017, elementos de la AMIC capturaron a Gabriel L.C., como el presunto asesino de la joven conocida como Rosita.

 

Se determinó que Gabriel entró a la vivienda de su víctima con intenciones de cometer un robo, creyendo que ella no se encontraba en el domicilio, pero se encontró con Rosita, a quien golpeó y causó varias puñaladas, hasta quitarle la vida.

 

Dos mujeres ajenas completamente a la delincuencia ya se contaban entre los muertos, que sin más ni más, fueron resultado de la fuerte ola de violencia que ya cubría y que durante los últimos tres años cubrió a Guaymas, sin que las autoridades municipales mostraran las mínimas acciones de salvaguardia al pueblo.

 

SEGURIDAD REDUCIDA A NADA… ¡YA BASTA!

 

El ¡ya basta! se acercaba. El 2018 marcaba la próxima salida de Lorenzo de Cima, de su gabinete y de todo un Ayuntamiento señalado; pero tenían que transcurrir ocho meses y medio.

 

Se cierra el primer mes del presente año y la sangre seguía corriendo. En enero fueron 5 las personas asesinadas, de acuerdo, igual, a cifras oficiales. Números que no reconocen los 5 homicidios en Vícam y Pótam, así como los restos de unas 12 personas encontrados en el Cañón del Nacapule, en el área turística de San Carlos y dos más, en El Carricito, al sur de la ciudad.

 

En febrero, se registraron 3 homicidios; en marzo 4 y otra vez, las cifras no incluyen restos hallados muy cerca del puente que conduce a San Carlos y otra vez, en El Carricito.

 

Fue el 12 de marzo cuando la delincuencia organizada cimbró a la misma corporación de Policía y Tránsito Municipal, con la ejecución del comandante Francisco Genaro Bogarín 12 de marzo de 2018.

 

 

El comandante de la Policía Municipal Francisco Genaro Bogarín fue ejecutado por un grupo armado a las 12:30 horas de ese lunes, quedando su cuerpo en el interior del vehículo que conducía, en plena calzada Agustín García López y calle Guadalupe, contra esquina de la gasolinera Delicias.

 

Los violentos hechos ocurrieron cuando quien fuera comandante del Grupo Operativo Municipal de Guaymas se trasladaba de norte a sur, según se dijo hacia el gimnasio Goal GYM, en su vehículo Nissan Pathfinder, en color negro, sin placas de circulación.

 

De acuerdo a testigos, la unidad del comandante era seguida por dos motocicletas y un vehículo tipo guayín en color gris y frente a la agencia Volkswagen se emparejaron y abrieron fuego, por primera vez, hasta darle muerte.

 

Lorenzo y todas las autoridades municipales callaron, mientras los rumores sobre amenazas en contra de otros mandos de la corporación policiaca crecieron.

 

El mes de abril siguió el conteo, fueron 6 los asesinatos; en mayo, 5; en junio 2; julio, 7. Este último mes, la Policía Municipal fue completamente exhibida.

 

 

El 28 de julio, elementos policiacos comisionados para brindar seguridad en San Carlos detuvieron a tres personas provenientes de Navojoa y Álamos, en pleno bulevar Manlio Fabio Beltrones Rivera, a la altura de la glorieta llamada de las Iguanas.

 

Posteriormente, esas mismas tres personas fueron entregadas, por los mismos policías, a un grupo de presuntos delincuentes, que en varios vehículos llegaron y se los llevaron. La escena fue grabada por una persona que pasaba por el lugar.

 

Desde ese sábado 28 ya no se supo nada de Jesús Salido, Edgardo Burgos y Joel Castro Stevens, sumándose a la larga lista de desaparecidos.

 

Eso provocó un bloqueo del bulevar Manlio Fabio Beltrones Rivera, además de una manifestación en la Comisaria de San Carlos y posteriormente en la Dirección de Seguridad Pública Municipal, realizadas por unas 600 personas provenientes de los municipios de Navojoa y Álamos, el 3 de agosto.

 

Precisamente en agosto, 10 personas perdieron la vida y de nuevo, un alto mando de la Policía Municipal fue blanco de una agresión armada.

 

 

El 31 de agosto, aproximadamente a las 17:15 horas, la subdirectora de Policía y Tránsito Municipal en Guaymas, Lilián Arce García, fue atacada a su llegada al gimnasio Goal Gym en su vehículo, que registró varios impactos de bala.

 

La comandante entró al gimnasio donde quedó tirada, según se dijo, con impactos de bala en hombro, pierna y tórax, que le alcanzó el hígado.

 

Fue sometida a una cirugía en el hospital del Isssteson, que fue custodiado por fuerzas de seguridad de los diferentes niveles.

 

Lilián Arce García fue estabilizada durante la cirugía, para luego ser trasladada en una ambulancia al aeropuerto internacional de Guaymas y en helicóptero llevada a la capital del estado, donde hasta la fecha se encuentra internada.

 

La seguridad pública en Guaymas estaba reducida a nada.

 

No hay plazo que no se cumpla y, llegó septiembre. Lorenzo de Cima Dworak se tiene que ir el domingo 16, pero antes, dos ejecuciones adornaron el mes patrio, que quedó sin el tradicional Grito de Independencia. 44 muertes, reconocidas oficialmente quedaron para las estadísticas de 2018.

 

Muertes, cientos de desaparecidos, heridos, un Guaymas con ríos de sangre corriendo por doquier, es lo que dejó Lorenzo de Cima Dworak, un alcalde ignorante del dolor y doblegado por la delincuencia.

 

 

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