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Nettie Honeyball: La mujer que buscó la emancipación de su género mediante el futbol

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Hoy 8 de marzo se conmemora en el mundo entero el Día Internacional de la Mujer. Pese a que en los últimos años las mujeres han ganado diversos derechos, no es menos cierto que, en países como el nuestro, aún existen muchas injusticias cometidas contra el género femenino.

En el ámbito deportivo las cosas no son diferentes, pues, por ejemplo, la recién creada Liga MX Femenil acusa problemas tales como la brecha salarial respecto a los hombres, discriminación y poca cobertura por parte de los medios especializados, entre otros.

Sin embargo, se debe de reconocer el hecho de que las mujeres hayan ganado, porque no fue ningún regalo, su derecho de contar con una liga profesional. Lo cual, hace algunas décadas, no sólo era impensable, sino que hasta era prohibido.

Basta con recordar la historia de Nettie Honeyball, la primera mujer, según diversos historiadores y especialistas en la materia, en impulsar un equipo totalmente femenino.

Para conocer más de esta rebelde de las canchas debemos remontarnos al año 1894, cuando Nettie, de quien no se sabe mucho acerca de su vida personal y laboral, publicó en un periódico británico un anuncio bastante peculiar y contestatario para la época, pues a través del rotativo convocó a mujeres que quisieran conformar un conjunto balompédico.

La respuesta fue, además de sorprendente, implacable, toda vez que al llamado acudieron 30 jóvenes ávidas de liberarse del yugo del hombre y del hogar en aras de poner en práctica sus habilidades atléticas. Como resultado de esto, surgió el British Ladies Football Club, considerado el primer equipo de futbol femenil de la historia.

Inspirado por el espíritu combativo de las jugadoras, el exponente profesional del Tottenham Hotspur, J. W. Julian, aceptó entrenarlas dos veces por semana. Para ese momento, ya sólo era necesario una patrocinadora, la cual, por fortuna, no tardó en llegar en la figura de Lady Florence Dixie, hija del marqués de Queensberry y una de las luchadoras por los derechos de la mujer más reconocidas de la época.

Para darnos una idea del alcance e impacto del British Ladies FC, basta con darle un ojo a la entrevista que Honeyball concedió al diario Daily Sketch en 1895.

“Fundé el club a finales del año pasado, con el objetivo de probarle al mundo que las mujeres no son esas criaturas ‘ornamentales e inútiles’ que los hombres pintan. Debo confesar que mis convicciones en todos los asuntos en los que los sexos están tan profundamente divididos están todos de parte de la emancipación, y deseo la llegada de un tiempo en el que las mujeres se puedan sentar en el Parlamento y tengan voz en la gestión de todos los asuntos, especialmente en aquellos que las conciernen más”.

Pese a las numerosas críticas que las futbolistas recibieron, el 23 de marzo de 1895 jugaron su primer partido en Crouch End, Londres, donde, para armar las escuadras, tuvieron que dividirse. El resultado de 7-1 en favor para las “representantes del norte” fue lo de menos, pues las mujeres cumplieron su cometido de medirse en la cancha ante poco más de 10 mil aficionados.

El sueño no se detuvo ahí, ya que el British Ladies FC realizó una gira de 11 partidos en ciudades como New Brompton, Walsall, Newcastle, South Shelds, Darlington y Jesmond. La asistencia varió pero nunca dejó de ser multitudinaria; sin embargo, la prensa inglesa destrozó a las jugadoras con diversos artículos cargados de machismo.

“Los primeros minutos fueron suficientes para demostrar que el fútbol femenino, si seguimos el criterio marcado por las British Ladies, está fuera de toda discusión. Un futbolista requiere velocidad, juicio, habilidad y agallas. Ninguna de estas cuatro cualidades se vieron este sábado. La mayor parte del tiempo, las señoras vagaron sin rumbo por el terreno de juego en un trote sin gracia”, reportó el diario Sketch.

“Las miembros del British Ladies Football Club han jugado su primer partido en público. Esperamos que sea el último. Siempre hay curiosidad por ver a mujeres hacer cosas impropias de su sexo, y no es sorprendente que varios miles de personas fueran a ver el partido, aunque muy pocas de ellas querrían tener a sus hermanas o hijas exhibiéndose en el terreno de juego. (…) el club no atrae a espectadores por su juego. Cuánto tiempo seguirán atrayendo gente por razones extradeportivas es otro asunto, pero es significativo que una considerable proporción de los asistentes se fueron en el descanso. La risa era fácil y la diversión algo gruesa, pero se trata de espectáculos decadentes, y sorprendería que un segundo partido tuviera tanto éxito como el primero”, se leyó en las páginas del Jarrow Express.

A más de un siglo de estas notas, no deja de sorprender que algunos aficionados y especialistas se expresen más o menos en la misma tesitura. No obstante, en nuestro país y en otras regiones, el futbol femenino ha trascendido al grado de ser pretexto para la organización de las mujeres por sus derechos, tal es el caso de La Nuestra Futbol, una colectiva feminista de Argentina que lleva tiempo uniendo al balompié con la lucha social.

Regresando a la utopía de Honeyball y del British Ladies Football Club, vale decir que todo terminó cuando la “brillante” Federación Inglesa decidió suspender las actividades futbolísticas protagonizadas por mujeres, basándose en el argumento de que estas no podían realizar una actividad tan ruda como el futbol.

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